9 de junio de 2010

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Sala de Exposiciones Ernesto Farina

desde el 3 de junio de 2010, al 22 de agosto de 2010
Ciudad de las Artes Córdoba Argentina

















El Director de la Ciudad de las Artes y los cinco Directores de las escuelas que integramos este complejo educativo cultural celebramos la inauguración de la exposición Navegando de Maria Teresa Belloni en el año del quinto aniversario de la Ciudad de las Artes. La Sala de Exposiciones Ernesto Farina desarrolla desde el año 2005 una particular actividad en la búsqueda de una identidad propia respetando el contexto en que está inserta. La propuesta inaugural de crear un espacio para la difusión, la promoción y la conservación de las artes visuales de Córdoba se ha cumplido y enriquecido con las exposiciones realizadas, potenciándose y renovándose en cada ciclo lectivo. La Sala de Exposiciones trasciende lo puramente académico para convertirse en un punto convocante donde los alumnos de la Ciudad de las Artes se enriquecen en un intercambio intenso y unificador aspirando a transformarse en el lugar donde se hace visible la actividad de enseñar, aprender, mostrar, crear y gestionar arte y conocimiento, extendiendo esta propuesta hacia la cultura y educación cordobesa. Es así que durante estos años su público se ha incrementado, siendo sostenido y constante el paso de visitantes diarios. La Sala amplia sus posibilidades con la incorporación de formatos inéditos como las muestras de larga duración y las actividades didácticas que en torno a ella se realizan. La impecable colección de catálogos da cuenta de ello que como esta publicación aportan sustento a las exposiciones. El crecimiento coherente y constante en el tiempo afianza nuestro convencimiento que este privilegiado lugar destinado a la educación artística en todas sus expresiones es el ámbito que las Escuelas nos merecemos. Por eso a quienes habitamos la Ciudad de las Artes desde su creación nos es grato decir que en el 2010 cumplimos 3 55 años, como un numero simbólico, suma de nuestras historias, la historia de cada una de las Escuelas que con sus casi seis mil alumnos, le otorga sentido, día a día, a este Complejo Educativo Cultural.






Cubos para Pollock
madera policromada
20 x 20 x 20 cm
2008







Naranja para los Pomodoro
madera policromada
50 x 30 x 30 cm
2009










El océano sin fin


Un día, no importa porqué, un dolor eventual sacude sus entrañas, en esa zona, en esa región del sentimiento donde el corazón inacabado se pregunta por la vida.
Algo comienza a moverse, difícil de ser captado, como si las cosas de la edad primera la atraparan, una hora que no la engaña aunque la padezca.
Como si acabara de descubrir una aurora hasta entonces inadvertida.
Ese instante preciso en que las aceradas púas de la memoria le ordenaran más que susurrarle, le
impusieran más que sugerirle, el antiguo rito del don. Un abrazo para Van Gogh, un barquito para Calder, un beso para Brancussi, ¿acaso no nos dio tantos?
Febrilidad en el hacer que no se detiene en la persecución de las formas que se presentan sin que se lo proponga: Buraco para Mondrian, Cerrojo para Magritte, un cubo para Morandi ¿No le había rendido su tributo ya Fellini en la Dolce Vita?
Y hay otros cubos, para Pollock alcanzado por el azar de un accidente, para Rothko, que eligió la muerte voluntaria, como si un antiguo luto regresara y anhelara trocar el negro por color en el tapiz de nuestras vidas.
Un empeño en escuchar a los muertos con los ojos como quería Quevedo, no para lamentarse de sus ausencias, sino por las exigencias estéticas que las mismas le requieren.
Una fraternidad en el tratamiento de la belleza inmanente al campo que interroga, en la que un mismo fluido circula de obra en obra, como si aquellos que estaban callados ahora la poseyeran y le hicieran recorrer sus mismos caminos en un deseo por volver a contarse.
Antiguo discurso de nuestros huéspedes, tablilla de la memoria que todavía conservan y que utilizan de pasaporte para que los reconozcamos como viejos amigos.
A la vez, una apropiación de aquello que es imposible de ser reducido a enunciados y que sólo se autoriza en el oficio. Celebración de un rito que se renueva ahora en lo más cercano, en lo más intimo, un bosque para Juana, un autito para papi, mariposas para Zoe, sombra y vuelo para el porvenir. Esa fuerza va mucho más lejos que su portador y se derrama como exceso, casi sin mitigarse.
Semillas que esparcidas en verdes filamentos recorren las espiras de un embudo temporal que enlaza lo que ha sido y animó el origen y lo que apuesta sin certeza pero con entusiasmo a lo que vendrá.
Región donde descansan no los que hemos alcanzado, sino los que nos alcanzaron en esos ritos de reencuentro en los que se mezclan las cosas en las almas y las almas en las cosas.
Pero esa fuerza del don que obliga tanto a dar como recibir y hace al misterio de la cosa, conduce a MaríaTeresa a un paso más allá.
Sensible a los pequeños signos, llega hasta la pared última, aquella en que se despoja de sus terciopelos,Plumas para Víctor Hugo y más radicalmente de las herramientas que le son propias: Pincel para Monet.
Como si solo retuviera para si la categoría gramatical de la experiencia, las largas meditaciones sobre el contenido y la forma y con los sueños como madre de las artes encuentra no sólo un sentido figurado, sino la razón de lo propio.





Como si soñara con ser una de esas antiguas cesteras que contaban solo con sus manos para construir las trenzas en que habitaban los primitivos espíritus.
Como si procurara disimular las puertas que construía para que las almas no quedaran prisioneras.
Supo que las pausas eran decisivas lo que la llevó a honrar las piedras. Conjeturó que solitaria y viajera el alma no debe negarse a asumir lo gravoso de su destino. Dijo Yo soy.
Desdeñó el esplendor de los juramentos, apreció aquello que era amargo y la mantuvo en vilo. María Teresa Belloni, sin pretenderlo, sólo allí entraste enteramente en ese nombre que es el tuyo.


Gerardo Máximo García














Propuesta Arte Interactivo Ayudar a Mirar



Guias para alumnos, docentes y público en general

Escuela Superior de Bellas Artes Dr. José Figueroa Alcorta

Directora:
Lic. Ana Luisa Bondone

Equipo Arte Interactivo Ayudar a Mirar
Psp. Virginia Bettini
Lic. Analia Mayorga
Lic. Liliana Menendez
Lic. Ana Vallori

Programa Asistencia Técnica Escuela Comunidad (ATEC)
Coordinadores:
Lic. Daniel Lemme
Lic. Ana Maria Vallori

Sala Ernesto Farina:
Sergio Fonseca
Ricardo Castiglia
Héctor Chalub

Pasantes:
Prof. Adscripto Nicolás Machado
Ivón Decilio
Ramiro Décima
Susana Gamarra
Mariana Guagliano
Constanza Olea
Belén Picat


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