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1 de mayo de 2012

GRABADOS Horacio Modesto Silva exposición retrospectiva



GRABADOS
Horacio Modesto Silva
exposición retrospectiva

desde el 25 de Abril al 17 de Junio de 2012
Sala de Exposiciones Ernesto Farina
Ciudad de las Artes - Córdoba – Argentina















“Si una persona pasa por delante de una obra
 y la mira como a un poste de luz hay algo que no anda
 bien, pero, si se detiene y le produce repulsión o 
 la gratifica verlo ya cumplió su función, su finalidad.”

Horacio Silva  

“La punta seca es más directa”, respondía Horacio Silva al ser consultado acerca de cual de todas las técnicas que se encuentran en exhibición prefería,  opinaba que sentado abajo de un árbol se raya tranquilamente o  acostado en la cama se dibuja sin problemas. 
Este artista está presentando sus trabajos en una exposición retrospectiva de grabados en la sala Ernesto Farina de la Ciudad de las Artes, allí puede observarse un despliegue de procedimientos que van desde puntas secas a cromoxilografías pasando por aguafuertes y aguatintas. Acompañan a las imágenes una serie de esculturas  de notable expresividad formal y conceptual. 
A partir de una breve conversación con el protagonista de dicha exposición, éste comenta algunos aspectos en torno a la realización de sus trabajos a la vez que ofrece su particular visión acerca de las nuevas posibilidades gráficas que se desarrollan en la actualidad. 
“Solamente hago bocetos para las xilografías, porque aunque sea una técnica sencilla su concepción es compleja”. Al consultarle por los nuevos recursos tecnológicos que se utilizan para la resolución de imágenes que tienen como fin la estampa, el arista dice: “No estoy en contra de la tecnología, si la computadora ayuda en la construcción de las imágenes esta bien, la técnica siempre tiene que estar al servicio de la idea, ahora, un grabado para que sea tal sin importar su origen tiene que tener paspartou, marco y vidrio”. 
Personajes y situaciones se entremezclan con las herramientas propias del oficio, en donde una prensa nos cuenta de la génesis de las obras y matrices colgadas ofrecen la prueba tangible de una práctica que busca su “re-conocimiento”. 
“Me gusta lo figurativo, necesito de la figura para transmitir lo que vivo. Cuando uno anda por la calle va absorbiendo,  no me propongo hacer un grabado que hable de tal o cual cosa, el medio ambiente nos influencia queramos o no y esta influencia aparece en los trabajos. Cuando uno quiere hacer un trabajo que signifique algo termina convirtiéndose en un panfleto”, sentencia el artista sobre la temática en sus obras. 
Después de la conversación acompaño a Silva por los pasillos de la escuela Figueroa Alcorta, va a paso rápido como si lo estuvieran esperando en varios lugares a la vez. Mientras tanto se me vienen a la cabeza palabras como elección, dedicación y profesión. 


Ramiro Décima









“Somos nuestra memoria, 
somos ese quimérico museo 
de formas inconstantes, ese
montón de espejos rotos”         

 Jorge Luis Borges

           Horacio Silva, viejo compañero, presenta esta contundente exposición de grabados y esculturas donde confraternizan putas secas, aguas fuertes, xilografías, con figuras corpóreas de un expresivo y sensible modelado. Lo primero que salta a la vista es la coherencia de toda muestra que a través de los años, conserva una misma clave, en el mismo modo o tono menor.
Tenemos un crecido número de grabados contiguos pero no correlativos. Tenemos un número de cuadrículas que constituyen un raro conjunto, donde la descripción de cada circunstancia o anécdota permanece como pieza exenta, tanto entre sí, como del autor o el espectador visitante, lo cual facilita la frialdad cómplice de la sorpresa o el miedo. Cada uno de los sucesos descriptos en blanco y negro, exhala un trasunto sugestivo y original, pero es posible que el conjunto, incluyendo ciertamente las esculturas, adquiera un interés suplementario, como una colección de piezas no menoscabadas por la homogeneidad, como un poliedro de múltiples caras, que al girar emite reflejos diferentes. Reflejos de un ayer doloroso e indefinido, leídos desde un hoy, cuando alguien tal vez involuntariamente, escamotea una pieza del juego, lugar que ahora se transforma en vacío, en una ausencia en un interrogante. Nada fluye, son pequeñas expresiones poéticas, estáticas, confinadas, malsanas aunque no  decadentes, que resultan con frecuencia inasibles o solo  aprensibles para el olfato. Huelen a flores malas, a flores viejas,  a flores lejanas, a flores muertas, a quemadas flores. Desde su nocturnidad proviene una aislada queja. En su camino hacia la pintura negra a los cuentos crueles estos grabados poéticos se detuvieron en el sólo dolor luctuoso. Y todo ocurre bajo un sello cordobés,  quizá de esa Córdoba que señalaba Sarmiento como hipócrita y asfixiante, de rosario perenne y abolengos que se cuentan al peluquero.

Lejos de las paredes, en el vientre de la sala, las esculturas ingresan al aire excitándolo,  reclamando en sus causes la luz, que se anida y duerme en sus texturas y relieves. Y así se establecen repulsas y atracciones engendradoras de equilibrios que conforman un juego de tensiones y reposos, perturbador, mágico.

Un verdadero artista y creador que se cómplice en cierto goticismo que descubre en lo cotidiano, a veces en lo macabro cotidiano, bajo la vigilia constante de astros malos.

Jorge Beltrán






Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado





El oficio y la creación de un mundo  

    por Adolfo Sequeira

Recorrer la muestra que presenta Horacio Silva en esta ocasión, integrada por trabajos realizados  desde 1966 a la fecha, ofrece la oportunidad de considerar una obra mantenida demasiado tiempo en la penumbra del taller.

Compuesta por trabajos que recorren una temática variada pero sostenida por el hilván de un tono trágico que nunca disimula ni tampoco enarbola, resulta asimismo un logrado muestrario de las posibilidades creativas al servicio de una cuando se pone el interés en la conjunción del ejercicio técnico y la propuesta estética por sobre lo que cada uno podría aportar desde su propio costado.

Un hecho, en principio inadvertido y en apariencia nada sustancial -los premios a su tarea artística se encuentran apretados en el comienzo de su carrera- puede resultar acaso significativo: permiten pensar que es como si con el tiempo la sola producción hubiera sido el objetivo, más allá de la siempre legítima búsqueda de reconocimiento. Esta apreciación puede orientar una lectura, en la medida que permite –si hiciera falta- echar luz sobre los porqué de su decurso. 

A simple modo de ejemplo: ¿Puede ser que sus últimas obras sean más discursivas, con todo lo que esto significa?

Volvamos al principio. Desde sus inicios gestó Silva su obra bajo la orientación que le proveía el expresionismo. El estrecho aferramiento que evidencia con esta modalidad creativa -casi consustancial al grabado moderno, con sus gradientes ruinosos y cortes secos entre luz y sombra- no lo privó sin embargo de libertad a la hora de generar una imagen propia por fuera de los estereotipos que este recurso plástico suele imponer a quien lo visita.  Pero resulta evidente que es en esta corriente plástica donde se desenvuelve más a gusto, tomando de cada posibilidad lo mejor  que ésta oferta, y así línea, valor, dimensión, textura…..son expedientes de la actividad creativa acomodados por Silva donde corresponden según los dictados de esa orientación, aunque siempre servidores de su voluntad.

De allí que, aun con logros evidentes, sus ocasionales incursiones en los dictados de otros movimientos del arte contemporáneo, como el surrealismo por ejemplo, ocupen un lugar secundario en lo referente a lo mejor de su imaginería y talento. Cabe anotar entre sus logros que estas exploraciones paralelas no le han solicitado desvíos de su línea fundamental ni producido confusiones indeseables.

Ante cada obra de su autoría lo primero que adquiere relevancia –con posterioridad por cierto a la gratificación visual, y, en muchas ocasiones, al deslumbramiento- es su maestría en el oficio. Su dominio técnico –a través de una miríada de recursos que no excluyen los elementos materiales tanto para su diseño como en la elección del soporte- queda patentizado en la fluidez del dibujo, ya sea en el manejo de la línea, siempre decidida, como en la composición, generalmente austera pero de un clasicismo contundente. Esto le permite que la imagen sea siempre de una construcción que se evidencia libre y limpia, como elaborada sin obstáculos. Casi sin preocupación, de manera natural, el manejo de los planos le acerca composiciones donde la proporción y la perspectiva elegidas emergen como las únicas posibles.  La apuesta por un hecho creativo no deliberado ni presupuesto, facturado sin boceto ni propósito, le facilita depositar en el trazo mucho de su seducción. Desde ya que esto no supone privación de rumbo por exceso de albedrío, pues el inconciente -su reconocida fuente de imágenes- es una esponja que, si bien muda, siempre encuentra la forma en que ha de manifestar sus mandatos. 


Invariablemente atento a los dictados del taller, al compás de sus reglas herméticas, Silva se desenvuelve con audacia y debido respeto por el oficio, acierto que le permite resultados lucidos: en su caso, resulta de curiosa belleza la opacidad de fronteras entre la madera y el metal como matriz: ambos se corresponden, sin confundirse, con la esencia última del grabado (su tono intimista, diría Rafael Squirru) en el marco del despliegue de los recursos intransferibles de la disciplina.

A su vez, los personajes que pueblan sus espacios remiten, en principio, a los modos clásicos que provee la historia de la disciplina: fantasmagorías que muestran algún parentesco con El grito de Munch, o, para mencionar a alguien más cercano en todo sentido, con las espantadas figuras de Sergio Sergi; o enterrados y almas en pena –sin padrinos- que esperan  por la ceremonia fúnebre que los libere del agobio de una despedida aún incumplida.  Estas ancestrales representaciones de lo siniestro como angustia del sinsentido tienen sin embargo en ocasiones (que es difícil inscribir  en una cronología) un viraje hacia otros arquetipos: esas inescrutables figuras propias de los santos inocentes, y, para mayor descentramiento de alguna tipología que pudiera adjudicarse a sus imágenes, ofrece incluso variantes que en cierto sentido aceptan alguna vinculación con la iconografía que Badii imaginó para el mundo de la robótica, con todo lo que eso significa hablando de imágenes siniestras.

Toda la obra de Silva permite definirse como la de un grabador: su técnica, criterios compositivos, vocación creadora, están tamizados por lo que esa particular disciplina manda, y sus resultados, cautivadores por sí, además dejan ver que en algún punto están aunados por un deseo nunca confesado: tener a la belleza –aun en un marco tenebroso-como fin propio de la tarea artística. En los tiempos que corren es una pretensión que no todos comparten, pero no puede negarse que sigue expresando un deseo que hoy habita en catacumbas, en general tan inadvertido como potente. 

Pero, una vez más, es en el oficio donde Silva asienta las habilidades y argucias con que construye el mundo. Tributario de aquella tradición que forjaron  desde inicios del siglo pasado los expresionistas, su obra es claro testimonio de aquel aserto que asegura que la pericia técnica que brinda el oficio no es un medio (mucho menos un requisito) para construir el mundo: es un hacer consustancial a la obra.


Adolfo Sequeira






                                             Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado




8 de febrero de 2012

bienAL CORTA







Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado

BienAL CORTA, es una exposición multidisciplinaria y transdisciplinaria colectiva de colectivos de artistas e intelectuales de Córdoba que realza el valor de las producciones artísticas e intelectuales grupales, de diversas épocas, y de las acciones que trascienden a los individuos y se amalgaman en una nueva identidad grupal.
Estas formas de aproximación con el otro, generan una masa de energía que se ve materializada en distintas producciones con propósitos de los mas diversos; no obstante se encuentran en un lugar común: la decisión y/o necesidad de reunirse para realizar acciones artísticas y/o intelectuales que dejaron y siguen dejando su marca en las artes y el pensamiento cordobés desde la década del 70 a la actualidad. La voluntad de hacer algo entre muchas personas con un mismo propósito: compartir nuestros trabajos, frutos de la empatía, ganas de hacer y accionar, creatividad, pasión y el ingrediente mas importante, la mística de la Figueroa Alcorta. Una mística que de un modo u otro, los colectivos que forman esta “colectividad” se ven empapados de su impronta. 
Artistas, pensadores, diseñadores, curadores, gestores, espacios independientes de producción, reflexión y difusión de artes y pensamiento, reunidos por el juego, el desafío, el riesgo, las operaciones y las visiones estéticas, conceptuales e ideológicas, que afloran desde tiempos inmemoriales por los pasillos, aulas, escondites y recodos de “la Academia” de Bellas Artes cordobesa.
Las distintas cosmovisiones presentadas en esta bienAL CORTA, a modo de relatos, mitos, leyendas, fabulas, juegan con los sentidos, de bien Alcorta (espíritu bien figueroense, Bienal Corta (de bienal breve y/o de filosa), que con su versión visual, completa el sentido y la esencia de la muestra: inspirada en lo incisivo del arte, en todos sus niveles, estratos y “disciplinas”, modos de accionar sobre un contexto y época particular.
Naturalmente, es un recorte histórico de la escena artística, académica, y cultural desde los `70 a la contemporaneidad en Córdoba. Esta pequeña parcela, que aspira a ser lo mas inclusiva posible, que por razones lógicas no están todos representados, sin embargo; con esta exhibición esperamos sea la piedra angular para futuras actividades conjuntas, e incluir a aquellos segmentos que no pudieron formar parte en esta edición. Cuando La Figueroa, y el Arte mismo nos llaman, es una cita que no se puede dejar pasar…. Sean todos bienvenidos a la bienAL CORTA!


Paulo Ahumada Rovai
“no curador, curandero” de la exhibición
Profesor de Lenguaje Visual I de la Diplomatura Superior
Escuela Superior de Bellas Artes “Dr. José Figueroa Alcorta”
Córdoba Capital, República Argentina
Diciembre de 2011



Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado


Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado


Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado


Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado


Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado

29 de agosto de 2011

identidades





Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado

Había una vez, un
pintor...
relato de un encuentro


Recorrido

Enrique Pereyra me invita a su taller.
Nos encontramos una mañana de invierno. Hay sol y hace frío, estamos en Córdoba. Tiene la gentileza de venir a buscarme a la Escuela dado que yo no sé cómo ir a su casa. Quiero aprender el camino para volver otra vez a visitarlo, sin embargo, en el viaje me distraigo y cuando me­­­nos me doy cuenta hemos llegado. El ingre­so con plantas, fachada de ladrillo visto, tejas, rejas y una artesanal puerta de ma­dera, enmarcan la figura de Susana quien nos recibe con una sonrisa. Está esperando desde temprano, ha pre­parado la bienvenida con un rico y dulce té.
El taller y la casa están juntos. La casa abajo, el taller arriba. Una iluminada escalera comunica las dos plantas. Al entrar veo varios ins­trumentos musicales que me llaman la atención. Enrique me cuenta que de vez en cuando toca la guitarra, que siempre lo hizo. Sorprendida me pregunto ¿por qué nunca lo escuché?
En el living hay un autorretrato de Goya que cuelga protagonista en una pared. “Lo compramos un día por dos pesos en el Paseo de las Artes, claro que no es un original”, me cuenta. Risas. Empezamos a hablar de pintura: su interés por la pintura negra de Goya, su paleta, la expresión y los empastes de la pincelada, la manera de cómo le ha atraído la pintura española. Descubro que tenemos algunas cosas en común.
Luego pasamos a la cocina, es el ambiente más amplio, abierta a la galería, donde está el horno chileno… y el asador. En el patio, acaban de podar las plantas por que les moles­taban a los vecinos. En verano cuando todo está verde se ve más lindo, ahora está todo seco. La mesa es para dos, pero cuando llegan los amigos se despliega, se agranda para compartir. Es un lugar cálido, acogedor, como los dueños de casa.
Cada objeto, cada cuadro, cada rincón tiene una historia, una magia que durante el recorrido la imagino o me la descifra Enrique ante mis pre­guntas. Todo el conjunto le da carácter a este espacio habitado, sentido, construido y dise­ñado por ellos, un lugar ele­gido para vivir y trabajar. El propio lugar en el mundo.






Destino

Ya en el taller Enrique me muestra las pinturas y los dibujos que va a exponer en la Sala de Exposiciones Ernesto Farina; es la razón por la que estoy aquí, porque me pidió que escribiera unas palabras en su catálogo. La luz natural dibuja los planos de las ventanas en el piso. Papeles ordenados sobre varias mesas, bastidores, trozos de maderas saturan el espacio, son muchos años de trabajo. Enrique da vuelta las telas, están de espaldas apoyadas en la pared; en ese momento me cuenta sus ideas; aparecen los personajes que repre­senta en sus trabajos. Es una imagen que se repite insistentemente: un rostro de hombre con los ojos abiertos, atentos que nos interroga, también a veces nos da la espalda y nos ignora mirando hacia otra parte. Quizás hacia el horizonte, hacia otro espectador oculto, hacia sí mismo ¿Quién es? ¿Qué mira? ¿Qué nos pregunta? No sabemos. ¿Son retratos o estereotipos? Entonces, hablamos de los Retratos de Fayum, los primeros retratos de la historia, los que pueden considerarse las primeras fotos carné en los cuales los pintores retrataban lo más exactamente posible los rasgos del sujeto para que pudiesen ser identificados. Me revela el nombre que eligió para la muestra: Identidades. Caras donde podemos encontrar un parecido. Caras desconocidas en espera de su identidad. Porque todos nos pregun­tamos quiénes somos, todos buscamos una identidad, to-dos queremos encontrar a alguien en esos rasgos desco­nocidos, me dice.
Mientras él habla y me mues­tra lo que hizo, yo veo la pintura: la pincelada, la transparencia, las texturas contrapuestas al color plano. Juega con las posibilidades de la técnica elegida. Rompe el cuerpo único del bastidor tradicional, lo fracciona en piezas que combinan planos limpios de color puro (amarillo) con módulos de paleta cromática (rojo, azul, verde) donde se percibe el gesto, el trazo de la mano del pintor en brochazos contundentes o en sutiles veladuras. Pienso: Enrique pinta. Pinta con libertad, con soltura y con oficio. Su formación en la Figueroa (Escuela Superior de Bellas Artes Dr. José Figueroa Alcorta) se pone en evidencia ya que él trabaja con técnicas y  recursos heredados del pa­sado pero individualizados en la interpretación de un mun­do personal y original. No se opone a la tradición, reconoce su formación, elige de ella los componentes que necesita, los relaciona y conecta con nuevos dogmas sin crear, por ello, con­tradicción.
Nos sentamos alrededor de su mesa de trabajo, afuera se levanta viento y aparecen algunas nubes. Vemos sus dibujos. Carbonilla, lápiz, pastel y barras de grafito. Trazos, borrones, arrepentimientos, marcas,  definiciones, luces y sombras. Ideas, maneras de pensar que sólo se descubren en el hacer. Aparecen los bocetos, pilas de pequeños papeles con garabatos, esbozos, dibujitos, esquemas… la intimidad olvidada atrás de las grandes obras. Hablamos de sus maestros, le pregunto quién le enseñó a dibujar. Le pido un papel y un lápiz y escribo los nombres de sus maestros y de los maestros de sus maestros: Horacio Silva, Dalmacio Rojas, Miguel Sa-hade, García Moyano. Ernesto Viola, Álvarez Soave, González Mayorga, Eduardo Giusiano, Horacio Alvarez, Tito Miravet, Eduardo Setrakian, Raúl Pe-cker…son los nombres que quedan escritos en ese retazo de papel. Imaginamos una línea de tiempo. Deducimos la existencia de una herencia. Nos preguntamos si existe la posibilidad de encontrar una manera común de enseñar y aprender que atraviese el tiempo, entre continuidades y rupturas, una singular permanencia.
Hay todavía más para ver. Con­versamos sobre otras cosas que él hace como dar clases y armar exposiciones en La Casona para sus alumnos, por que vale la pena darles una mano a los chicos. Cuando habla de su trabajo como profesor lo hace serio y con generosidad. Busca un rato y trae sus figuras troqueladas. Siluetas, cortes, síntesis. Superposi­ciones. Estructuras modulares en blanco y negro que apare­cen como memorias del di­bujo. Relieves que se arman de fracciones. Le pregunto si co­noce a Alex Katz. Le digo que encuentro algo de pop, de his­torieta, del humor cordobés. Son juegos, son objetos que sólo pretenden traducir la pintura, refle­jarla en otros formatos, no para borrarla sino para ponerla en evidencia.
Lo cierto es que detrás de la pintura hay un pintor, que nunca se fue de ese lugar, que está aquí, en esta casa, en este taller, en esta ciudad, en esta Sala.
 Ya es casi mediodía.



Ana Luisa Bondone
Agosto 2011







Apuntes

… ¡ay! cuanta calma, ¡ ay! cuanta placidez
Verla, dormirse a mi lado…
Verle cerrarse tantos ojos de una vez,
es como verse cerrarse las luces de una aldea
 donde todo el mundo va a domirse a la vez.
Y  al amanecer,
verse abrirse tantos ojos de una vez,
es como verse abrirse los ojos enteros de toda la niñez…
Albert Plá





El Negro Pereyra no puede dar cuenta objetiva de esas miradas.
No es que no quiera, es que no puede…
Sabe que lo que sabe es pintar, y pinta y pinta.

Su obra es generosa porque no te enseña nada, te deja en un terreno descampado y… arreglatelas como puedas macho.
Te pregunta quien sos… un detalle adorable.

Ni una puta lección. No alimenta una miserable tesis.

Esta exposición, en este lugar, es una exposición política. A pocos metros de una escuela de arte que insiste en exigirles a sus alumnos que justifiquen cada gesto, en construir y alimentar sentimientos de culpa.
Qué adorable detalle sería eliminar de esta escuela la palabra fundamentación.
En el mismo corazón de este terreno regado de remordimientos, el negro Pereyra rescata ese primer gesto del enamorado, de la mueca profundamente subjetiva.
Las culpas… y el castigo, solo para los traidores.

Su taller es un laboratorio, una especie de archivo de muecas de personas.
Él no lo sabe.
No tiene ni la más remota idea de este archivo…
Él solo se dedica a pintar.
Te lo aseguro, yo he estado allí en esos momentos, pela sus pinceles y automáticamente se despliega por ese espacio el archivo ese que te decía, va tomando gestos de cada uno de los archivados y construyendo sus personajes.
 No son nadie en particular… somos todos.
A mi lo que me emociona es que…
él no lo sabe.

Sólo la primera mirada sobre esas miradas y caes en la cuenta que ninguna de las piezas se salvará sola.
En esta sala donde ahora estamos flota… sí, flota un espíritu de cuerpo… o nos salvamos todos o nos hundimos todos.

Aníbal Buede
Córdoba, Julio de 2011
Vistas de la exposición, fotos: Nicolás Machado



Créditos

Idea:  Ana Luisa Bondone / Coordinación General: Ana Luisa Bondone / Diseño de Exposición y Montaje: Enrique Pereyra / Texto: Ana Luisa Bondone,  Anibal Buede, Enrique Pereyra / Fotografía: Registro de Obras:  Facundo Maorenzic / Registro en Taller: Aldo Peña, Enrique Pereyra / Diseño de Catálogo y Gráfica de Sala: Sara Picconi, Aldo Peña / Impresión: Lotería de Córdoba / Prensa y Difusión: Sebastián Chalub, Héctor Chalub, Valeria Guzmán / Blog: Nicolás Machado / Sala de Exposiciones Ernesto Farina: Sergio Fonseca, Ricardo Castiglia, Héctor Chalub / Guardia de Sala: Carmen Moyano, Marta Tapia / Colaboración Especial: María de los Angeles Ruiz / Pasantes: Ramiro Décima / Producción Dpto. de Extensión/Exposición Escuela Superior de Bellas Artes Dr. José Figueroa Alcorta / Administración de recursos: Asociación Cooperadora de la Escuela Superior de Bellas Artes Dr. José Figueroa Alcorta

El equipo directivo de la Escuela Superior de
Bellas Artes Dr. José Figueroa Alcorta agradece
a todo el personal docente y no docente de la
Institución por su colaboración en la realización
de esta muestra.



20 de junio de 2011

Pintura


artistas // docentes
de la Escuela
Superior de Bellas
Artes Dr. José
Figueroa Alcorta


Laura  Áctis Danna  * Paulo Ahumada Rovai  *  Miguel Ángel Barseghian 

María Teresa Belloni * Luciana Bertoloni * Sergio Blatto Daniel Brito

 Rafael Carletti * Maina Cordero * Luli Chalub

  Susana García Teaux * Andrés Gigena *Theo Hepp  

Nicolás Machado * Juan José Massafra 

Rubén Menas * Juan Carlos Oro * Aldo Omar Peña  * Enrique Pereyra  

Héctor Omar Romanzini  * Martha Inés Rozze 

María de los Ángeles Ruíz * Jorge Torres 


Vista de la Exposición "PINTURA" en La Sala Ernesto Farina


Vista de la Exposición "PINTURA" en La Sala Ernesto Farina


Vista de la Exposición "PINTURA" en La Sala Ernesto Farina

8 de mayo de 2011

Arte contemporáneo de Córdoba






ROQUE FRATICELLI PABLO SCHEIBENGRAF * PABLO BAENA * MARIO GRINBERG 
ANA LUISA BONDONEPABLO CANEDO * GUSTAVO PIÑERO * RAUL DIAZ 
RICARDO CASTIGLIA OSCAR PAEZ * ERNESTO BERRA  * SERGIO FONSECA 
ROGER MANTEGANI * MONICA BRANDI * ANAHI CACERES  JUAN LONGHINI * OSCAR SUAREZ
SILVINA BOTARO * RUBEN MENAS  * FABIAN LIGUORI  * JOSE PIZARRO TULIO ROMANO
SERGIO BLATTO  *  MATEO ARGUELLO PITT  * LEONARDO HERRERA



Vista de la Exposición "ARTE CONTEMPORÁNEO DE CÓRDOBA" en La Sala Ernesto Farina

21 de noviembre de 2010

CERAMISTAS EN SERIE...(desde el limite)





Sala de Exposiciones Ernesto Farina,
desde el 24 de noviembre del 2010, al 25 de abril del 2011
Ciudad de las Artes - Córdoba Argentina.














Mihocevich, Moyra
Peces - s/f
Monococción de pasta roja y
pasta blanca. Decoración con
pigmentos.
s/m

Sin Límites

El Director de la Ciudad de las Artes y los cinco
Directores de las Escuelas integrantes de este complejo
educativo cultural celebramos, en el año del quinto
aniversario de la Ciudad de las Artes la inauguración de
la exposición “Ceramistas en Serie”...desde el límite, la
primera muestra en este espacio, de artistas docentes
de la Escuela Superior de Cerámica Fernando Arranz. La
Sala de Exposiciones Ernesto Farina desarrolla desde el
año 2005 una particular actividad en la búsqueda de una
identidad propia respetando el contexto en que está
inserta. La propuesta inicial de crear un espacio para la
difusión, la promoción y la conservación de las artes
visuales de Córdoba se ha cumplido y ampliado con las
exposiciones realizadas, potenciándose y renovándose
en cada ciclo lectivo. La Sala de Exposiciones trasciende
lo puramente académico para convertirse en un punto convocante donde la comunidad educativa de la Ciudad de las Artes se enriquece en un intercambio intenso y unificador aspirando a transformarse en el lugar donde se hace visible la actividad de enseñar, aprender, mostrar, crear y gestionar arte y conocimiento, extendiendo esta propuesta hacia la cultura y educación cordobesa.Es así que durante estos cinco años su público se ha incrementado, siendo constante el paso de visitantes diarios. La Sala amplia sus posibilidades con la incorporación de formatos inéditos como las muestras de larga duración y las pertinentes actividades didácticas. La impecable colección de catálogos da cuenta de ello y aportan sustento a las exposiciones. En esta oportunidad contamos con la colaboración de María Cristina Rocca quien con su cuidadosa labor ha enriquecido el contenido de esta publicación. El crecimiento coherente y constante en el tiempo de la SALA DE EXPOSICIONES ERNESTO FARINA afianza nuestra convicción sobre este privilegiado lugar: la CIUDAD DE LAS ARTES destinada a la educación artística en todas sus expresiones es el ámbito que las Escuelas nos merecemos desde su creación. Por eso a quienes habitamos la Ciudad de las Artes nos es grato decir que en el 2010 cumplimos 355 años, como un numero simbólico, suma de nuestras historias, la historia redescubierta de cada una de las Escuelas que con sus casi seis mil alumnos crece sin límites y le otorga sentido, día a día, a este Complejo Educativo Cultural.








Zarate, Guillermo

Criaturas - s/f
Instalación
modelado por bloque y técnica
mixta
s/m




Miguel Angel Budini


Su obra cerámica se caracterizó por una gran síntesis, a través de la
simplificación de volúmenes, planos y líneas.
Realizó escultura y cerámica utilitaria desde concepciones cromáticas
opuestas: la escultura cerámicas con una concepción monocroma,
imitando a la piedra, en tonos de gris; su cerámica decorativa,
en cambio, fue policroma y brillante, como puede observarse en los
carteles de nombres de calles que aún subsisten, (sobre su diseño y
dirección) .





(detalle) Fuente emplazada en el Coniferal, Parque
Sarmiento, Córdoba.


La Importancia de la decoración

La decoración aporta belleza y riqueza, y también cosmovisión.
Desde el principio de los tiempos, las mujeres y los hombres decoraron
sus objetos, sus casas, sus cuerpos. Requiere de un tiempo de
contemplación, y ocio creador, que se perdió por el ritmo de la vida
moderna. La decoración estuvo marginada por su escasa compatibilidad
con la sociedad capitalista, con la máquina, y con el ritmo alienante
de los tiempos actuales, (des)centrados en lo público, la practicidad
y la eficiencia cuya mejor expresión fue el funcionalismo.
Hay una subvaloración de los métodos artesanales de decoración
cerámica en los campos del arte y del diseño, sin embargo, son muy
valorados por la referencia a los orígenes, a la tierra, a la naturaleza,
a ese tiempo mítico, antes de que el trabajador perdiera el dominio
de su objeto por la fragmentación del trabajo.

Que entendemos por decoración.

Aunque el funcionalismo redujo y minimizó el término “decoración”
a lo superfluo, banal, o “pasado de moda”, la carga de sentido
en el mundo de la cerámica es distinta, ya que es en ese acto de
“decorar” que el ceramista se apropia y resemantiza tendencias plásticas.
Participa así, en la construcción de una ecoestética, sea doméstica
o de cualquier otro espacio habitable.
Desde el punto de vista técnico, decoración es el embellecimiento de
la pieza a través de color y textura. Hay distintos tipos de decoración:
desde un color uniforme, hasta complejos grabados o pinturas; y
puede ser seriada o única.

Prof. Varinia Jofré




Miguel Ángel Budini
(detalle)
Mujer Sedente
escultura cerámica, terracota con engobe negro,
69 cm x 22 cm x 24 cm
Colección, Escuela
Sup. de Cerámica
Fernando Arranz.





Escuela Superior de Cerámica

Fernando Arranz



Notas sobre su Historia

Prof. MónicaViteri

Investigación en Archivo

Prof. Gregorio Daniel Pereyra

Prof. María Cristina Bonetta

Prof. María Ines Luna

Prof. Ana María Reynaga


En 1934 se crea un taller de alfarería en la Escuela del Trabajo “Presidente Roca” y ese mismo año, Fernando Arranz es nombrado profesor de la Sección Cerámica de dicha Escuela.

En abril del año 1937, ese taller se transforma en la Primera Escuela de Cerámica del país y Fernando Arranz, en su Director Fundador.

Según la siguiente nota elevada por Arranz al Ministerio de Gobierno, queda conformada la curricula de la Nueva Escuela.

En la historia de la Escuela, se distinguen dos tendencias fundacionales marcadas.

Una es la de Arranz, que va desde comienzos de la década del 30 hasta mediados de los años 40; en este período el Maestro desarrolla una importante actuación en el mundo artístico de la época, que orienta la construcción de objetos utilitarios y/o decorativos, únicos, de forma simple, de colores definidos, cuya percepción estética nos acerca al Art Nouveau.

La otra fuerza es la producción en serie. Miguel Ángel Budini introduce la parte industrial y pone un marcado énfasis en la técnica y la producción Ambas tendencias fueron válidas teniendo en cuenta el contexto socio-histórico de cada una.

Durante los primeros tiempos, la orientación de la Escuela fue artística: alfarería, dibujo, escultura y moldería.

La decoración se realiza con esmaltes elaborados en la Institución y las quemas se hacen en hornos a leña, construidos por personal de la Escuela Roca. La impronta de Fernando Arranz queda impresa en las vasijas globulares, con clara reminiscencia a los botijos españoles brillantes de color arranciado: azules, verdes ocres y blancos.

En el año 1947 Miguel Ángel Budini asume como Director de la Escuela de Cerámica. Budini, artista reconocido, se introduce de lleno en la problemática técnica de la cerámica.

Encuentra necesario ampliar los horizontes de la expresión artística y la salida laboral del ceramista. Córdoba vive un momento de plenitud industrial y de movilidad social que esto produce, por todo, Budini decide darle un nuevo rumbo curricular a la Institución.

En esta época se realizan trabajos para el Gobierno de la Provincia y de la Ciudad; carteles con el nombre de las principales calles del 15 centro, una Virgen capitana (Liceo Militar General Paz), otra en el Nogal Histórico de Saldan, placas diversas, el escudo de la Provincia(Buenos Aires), el de los Niños Cantores y leyendas para numerosas reparticiones oficiales.

Las características de la Escuela en su etapa fundacional y hasta 1947 que es nombrado director de la misma Miguel Ángel Budini, fueron netamente artísticas, basando su producción en piezas de alfarería, decoradas con esmaltes producidos en la misma y quemadas en hornos a leña construidos por personal de la escuela Presidente Roca, prevaleciendo la impronta de Arranz en la forma de las vasijas, con reminiscencias españolas y fundamentalmente los que podríamos llamar los colores de Arranz: azules, verdes, ocres y blancos.

En esta etapa la Escuela a través de Fernando Arranz participa de trabajos solicitados por la provincia de Córdoba. En el Parque Sarmiento se encuentra la obra más representativa del ceramista en nuestra ciudad: las escalinatas, bancos y la hornacina del Coniferal en franca escenografía neorrenacentista.

Pasan por la escuela artistas como Pedro Hernández a cargo de la sección alfarería, los escultores Vicente Puig, Gaspar de Miguel en Escultura, Amalia Nacin en Dibujo y José Albert en Laboratorio, que en su conjunto, dan a la Institución una orientación netamente artística.

La Escuela participa en este periodo de actividades culturales diversas como exposiciones, charlas barriales, etc.

En 1939 Arranz funda la Escuela Nacional de Cerámica en Buenos Aires y, en Córdoba, queda como Director Pedro Hernández.

Durante las décadas del 30. 40 y 50, la Escuela participa activamente del movimiento cultural de Córdoba, tal como lo demuestran los numerosos premios obtenidos, como por ejemplo:

1° Premio Medalla de Oro por Alfarería, otorgada por la Comisión Nacional de Bellas Artes. 1940

“Gran Premio” por sus objetos Artísticos.”° Gran exposición de Industrias Regionales organizado por la dirección Agropecuaria de la Provincia.

3° premio por la obra “Cerámica de Córdoba” otorgado en 1932 por la Comisión Nacional de Bellas Artes.

Con el tiempo, la Escuela modifica su oferta, sumando Talleres infanto - juveniles,de adultos y nuevos espacios curriculares, como materias pedagógicas con las cuales se obtiene el Título de Maestro y Profesor, las asignaturas sociales: Sociología del Arte e Historia del Arte dando al alumno elementos para entender que la producción artística tiene que ver con el espacio socio histórico de cada cultura. Se considera el valor de La Cerámica precolombina y de su mano, la cerámica etnológica (de los pueblos vivientes: por ejemplo la cerámica negra de Traslasierra), como mixtura entre la cerámica arqueológica más los aportes de las corrientes colonizadoras e inmigratorias. Así, se resignifica la producción cerámica, potenciando la labor desde objetos artísticos relacionados con la función de comunicar como otra expresión artística, los utilitarios, con una función concreta y tangible relacionada con la vida cotidiana y los objetos meramente decorativos, por la belleza misma.

Estos aportes forman parte de la tradición de la Escuela, porque están vivos y se sostienen en el tiempo, son pasado y presente. A lo largo de los 73 años, dichos aportes se abandonaron para luego retomarlos y mirarlos de otra manera, y así ,construir desde la periferia del campo plástico, una identidad cerámica.



DIRECTORES

DE LA ESCUELA SUPERIOR DE CERÁMICA


Fernando Arranz (1937-1940)

Carlos Camilioni (1941)

Pedro Hernandez (1941-1945)

Miguel Angel Budini (1947 - 1955)

Emilio Casas Ocampo (1955- 1957)

Horacio Alvarez (1957- 1961)

Diego Cuquejo (1961-1977)

Carlos Zarate (1977-1979)

Maria Angélica Constable de Ruiz Posse (1979-1982)

Carlos Ponti (1982)

Carlos Durieux (1982-1985)

Horacio Sanmartino (1986-1992)

Ángela Amato (1992-1993)

Norma Murúa de Lada (1993-1995)

Juan Martino Ricci (1995-1999)

Inés Demo (1999-2001)

Asunción Martínez (2002)

Juan Rafael Nelli (2002-2007)

María Mirtha García 2008- sigue


●Ceramistas en Serie…desde el límite (obras de artistas profesores de la Escuela Superior de Ceramica Fernando Arranz)

Créditos:

Idea: Ana Luisa Bondone. Consejo de la Ciudad de las Artes. Coordinación General: Sergio Fonseca. Diseño de exposición: Escuela Superior de cerámica Fernando Arranz. Montaje: Sergio Fonseca, Héctor Chalub. Ricardo Castiglia Diseño de catalogo, gráfica de sala: Sara Picconi y Aldo Peña. Textos: Consejo Ciudad de las Artes. Equipo de investigación de la Escuela Superior de Ceramica Fernando Arranz. Apoyaturas didácticas: visitas guiadas. Texto y grafica de sala: Sala de Exposiciones Ernesto Farina: Sergio Fonseca, Ricardo Castiglia, Héctor Chalub. Pasantes: Nicolás Machado. Ramiro Decima. Administración de recursos: Asociación Cooperadora de la Escuela Superior de Ceramica Fernando Arranz. Edición de catalogo: Escuela Superior de Bellas Artes Dr José Figueroa Alcorta y Lotería de Córdoba. Exposición producida por la Escuela Superior de Bellas Artes Dr José Figueroa Alcorta, la Escuela Superior de cerámica Fernando Arranz conjuntamente con de la Secretaria de Cultura.